Cómo emprender creando una marca. Nuestra experiencia

emprender Vanilla

Cómo emprender creando una marca. Nuestra experiencia

En ocasiones nos preguntáis sobre cómo surgió Vanilla, cómo nos lanzamos al mundo del emprendedor y cómo se dan estos primeros pasos. Y no tiene por qué ser un secreto. Al contrario. Es posible que leer nuestra experiencia os anime a más de uno o una. Y, sobre todo, os oriente en el inmenso océano de emprender creando una marca.

De vez en cuando publicaremos algún post en los que contaremos nuestra experiencia y compartiremos los métodos y trucos que a nosotros nos funcionaron, y los que no. Estas publicaciones irán apoyadas en lo que consideramos nuestra misión: ayudar en la organización, hygge en el estudio, decoración de tu entorno de trabajo y toques de esencia a Vanilla.

Después de este tostón de párrafo introductorio: ¿merece la pena emprender? Bajo nuestra experiencia, sí. Rotundamente sí. Ojo, si no tienes una idea que te apasione, si antes de empezar te da pereza las horas que le tendrás que dedicar o si no tienes claro por lo que apostar… Olvídate. Porque seguir tus sueños suena muy bonito, pero la vida del autónomo, en muchas ocasiones, es más pesadilla que sueño.

¿Emprender?, ¿me lanzo a la piscina?

Es fundamental que desde un principio valores si la actividad que estás a punto de ver nacer tiene viabilidad. O, si por el contrario, no tiene pilares sobre los que sustentarse. Y es posible que esta pregunta sea de las más duras a las que te tengas que enfrentar, porque está claro que desde el minuto 0 tu proyecto te ha robado un pedacito de corazón.

Si lo veis viable (en otro post os hablaremos sobre cómo saber si vuestro proyecto es viable), adelante. Adelante con todo. Con todo no significa a lo loco. Sino con una hoja de ruta, unos hitos marcados y un plan económico. Y que no haya la posibilidad de que acabemos debajo de un puente. 

De primeras vas a tener que invertir un dinero, tenlo claro. Y luego hacer que te conozcan y que tu producto circule, por Instagram principalmente. Las ventas se pueden resistir al principio, pero si lo estás haciendo bien, llegan.

Hay flexibilidad para pivotar, adaptarse y mejorar, habrá mucho por aprender, de todo: fiscal, legal, ecommerce, web, financiero, gestión logística, proveedores, marketing y más marketing.

Este aprendizaje, junto con la satisfacción y el reconocimiento de clientes y colaboradores involucrados, en la marca es la cara de la moneda. La cruz, el coste de oportunidad del tiempo invertido, que aunque sarna con gusto no pica, hay veces en las que que sacrificas planes personales por la obligación maravillosa que has creado.

En el siguiente post os pondremos un esquema con los grandes pasos a seguir y profundizaremos en cómo contrastar la viabilidad del lanzamiento de una marca.

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